Para comenzar el aprendizaje de una materia es importante estar convencido de la necesidad y la conveniencia de llevarlo a cabo. Conocer de qué trata la disciplina en cuestión constituye uno de los aspectos indispensables para despertar la motivación que impulse a realizar las acciones requeridas para lograr su correcto aprendizaje.
¿De qué trata la Química?
La química se relaciona con la naturaleza o la composición de las cosas: las rocas de la tierra, el agua y la sal del mar, el aire que respiramos, el papel en el cual escribimos, los alimentos que ingerimos, el neumático sobre el que ruedan nuestros vehículos y los remedios que tomamos, por mencionar tan sólo algunos ejemplos.
La química se relaciona también con las mil formas en que las sustancias cambian o se comportan en presencia de otras sustancias.
Por ejemplo, el químico se interesa por saber por qué un fleje de acero expuesto a la atmósfera se herrumbra, por qué una placa fotográfica se oscurece al ser alcanzada por la luz, qué sucede cuando el alimento se transforma durante el proceso de digestión, de qué modo el antibiótico descubre las bacterias invasoras y las destruye, por qué el follaje verde de las plantas cambia de color durante el otoño. Además, la química incluye también el estudio de los cambios energéticos que acompañan las transformaciones químicas, como, por ejemplo, el desprendimiento de calor, de luz o de electricidad.
En otras palabras, la química estudia cualquier gas, líquido o sólido que forme parte de nuestro mundo o de cualquier luna o planeta o sol, entre los trillones de estrellas que tachonan los cielos. Más aún, el químico ha creado cosas nuevas que la naturaleza jamás pudo producir: colorantes artificiales que rivalizan con los colores del arco iris; fibras sintéticas que superan a las que producen la oveja, el gusano de seda o el algodón; drogas más potentes que cualquier otro extracto obtenido de minerales, vegetales o animales.
¿De qué trata la Química?
La química se relaciona con la naturaleza o la composición de las cosas: las rocas de la tierra, el agua y la sal del mar, el aire que respiramos, el papel en el cual escribimos, los alimentos que ingerimos, el neumático sobre el que ruedan nuestros vehículos y los remedios que tomamos, por mencionar tan sólo algunos ejemplos.
La química se relaciona también con las mil formas en que las sustancias cambian o se comportan en presencia de otras sustancias.
Por ejemplo, el químico se interesa por saber por qué un fleje de acero expuesto a la atmósfera se herrumbra, por qué una placa fotográfica se oscurece al ser alcanzada por la luz, qué sucede cuando el alimento se transforma durante el proceso de digestión, de qué modo el antibiótico descubre las bacterias invasoras y las destruye, por qué el follaje verde de las plantas cambia de color durante el otoño. Además, la química incluye también el estudio de los cambios energéticos que acompañan las transformaciones químicas, como, por ejemplo, el desprendimiento de calor, de luz o de electricidad.En otras palabras, la química estudia cualquier gas, líquido o sólido que forme parte de nuestro mundo o de cualquier luna o planeta o sol, entre los trillones de estrellas que tachonan los cielos. Más aún, el químico ha creado cosas nuevas que la naturaleza jamás pudo producir: colorantes artificiales que rivalizan con los colores del arco iris; fibras sintéticas que superan a las que producen la oveja, el gusano de seda o el algodón; drogas más potentes que cualquier otro extracto obtenido de minerales, vegetales o animales.

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